La importancia del objeto social de una empresa

Definir correctamente la actividad que va a desarrollar una empresa, ahora o en el futuro, es sumamente importante. Es algo a lo que normalmente no se le presta mucha importancia  y puede impedir el registro de la empresa en el Registro Mercantil.

Hay que destacar que cualquier modificación de los estatutos requiere la celebración y posterior acuerdo de la Junta de accionistas, la elevación a escritura pública de ese acuerdo y la inscripción en el Registro Mercantil, por lo que normalmente se establece un objeto social amplio que defina bien las actividades que va a realizar la sociedad, tanto en el presente como las que puedan interesar en el futuro.

Para no llevarnos sustos en el Registro Mercantil, tendremos que definir bien el objeto social, es decir, que estén perfectamente claras las actividades que va a desarrollar la empresa de tal manera que no haya ninguna duda. Es por eso, que hoy en día la manera más sencilla y clara de definir el objeto social de una empresa es según están definidas en los códigos del CNAE y el IAE. De ésta manera, utilizando la descripción de los epígrafes, dejamos bien definido el objeto social sin dejar lugar a dudas.

En algunos casos, poco habituales, se debe realizar un breve resumen de la actividad en los estatutos ya que la descripción de algunos pocos epígrafes no queda perfectamente clara. Esto es algo a lo que no se suele prestar atención pero es de suma importancia, ya que un rechazo del Registro Mercantil implicaría retrasos y una elevación de los costes en la constitución de la empresa.

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